Por Mónica Fernández de tudineroXL
Las tarjetas de crédito pueden ser una gran herramienta financiera… o un gran problema si se usan mal. Bien utilizadas, permiten financiar compras, ordenar gastos y aprovechar beneficios especiales.
El problema aparece cuando se paga sólo el mínimo o se entra en mora, el costo financiero es altísimo y transforma una deuda que parecía “manejable” en deuda difícil de saldar.
En esta nota te compartimos tips concretos para usar tu tarjeta de crédito de forma inteligente y evitar los errores más comunes.

El punto más importante es entender que la tarjeta de crédito NO es dinero extra. No aumenta tu presupuesto. Es una forma de pago diferido, no un ingreso adicional.
Primera regla, llevar un registro de las compras con tarjeta y de las cuotas que se arrastran para saber que, cada mes, podemos saldar el 100%.
Siempre evitar el pago mínimo. Este es uno de los errores más frecuentes y el más riesgoso. El pago mínimo es un recurso que permite mantener la tarjeta activa (seguir comprando), pero sin pagar el total de lo consumido. Es decir acumulando deudas.
En cambio, si no se paga ni el mínimo, la tarjeta queda inhabilitada.
Cuidado con autoengañarse. Las consecuencias de pagar el mínimo empiezan a verse con el correr de los meses, no el primero ni el segundo mes. ¿Por qué?:
- Porque los intereses aumentan la deuda original mes a mes
- Porque los pagos que se hacen (mínimos) muchas veces alcanzan solo para cubrir intereses. Y el saldo sigue creciendo y creciendo al sumarse a la deuda “vieja” los consumos nuevos. La famosa bola de nieve.
- Así, una deuda que parecía inofensiva puede agrandarse tanto que lleve meses o años cancelarla.
Consejo clave: si algún mes no llegas a pagar el total, pagá lo máximo posible. No el mínimo . Así se reduce la carga de intereses. Y arma un presupuesto personal que te permita tener el control de tu plata.

Sacar ventaja de las tarjetas de crédito
¿Cómo hacer que la tarjeta juegue a nuestro favor? Usándola para financiarnos gratis durante 30 o 40 días. Desde que inicia un periodo de facturación hasta la fecha de cierre y luego de vencimiento de la tarjeta puede pasar más de un mes. Esos datos figuran siempre en el home banking y son claves. Compramos el día 7 u 8 del mes, por ejemplo, y lo vamos a pagar recién el 1ro del mes siguiente. En tanto el dinero puede mantenerse en una cuenta remunerada y generar algo de rendimiento.
Otro uso positivo de la tarjeta es para pagar por débito automático todas las facturas que tienen vencimiento. Nos aseguramos de no incurrir en mora en el pago de servicios y los mismos resúmenes de cuenta sirven de comprobante de pago. Todo organizado y bajo control.
Finalmente, otra ventaja que podemos aprovechar es sumar millas o puntos (depende de la tarjeta y el banco) para aplicar luego a compra de productos o servicios. Incluso muchos bancos tienen su propia tienda online con diferentes productos para canjear solo por puntos o puntos más pesos.
Dos recomendaciones finales para que la tarjeta de crédito sea siempre una aliada del bolsillo:
- Usar las cuotas (especialmente si son sin interés) con estrategia y planificación. Para financiar consumos durables como cambiar el lavarropas o la heladera. Evitar pagar en cuotas absolutamente todo porque lleva al descontrol financiero . Llevar control del monto total que se adeuda en cuotas.
- Averiguar y controlar si la tarjeta de crédito tiene cargo anual en el banco. Si es así buscar una entidad que nos ofrezca el servicio de forma gratuita. Puede ser acreditando haberes, manteniendo una cierta cantidad de dinero invertido o con un monto preestablecido de consumos con tarjeta. Averiguar y gestionar es saludable para el bolsillo.
En resumen:
La tarjeta de crédito puede ser muy útil si se usa con disciplina. Las tres reglas más importantes son:
- Pagar siempre el total del resumen.
- Llevar control estricto de los gastos
- Cuidar la acumulación de cuotas
Con estos hábitos simples, podés aprovechar los beneficios de la tarjeta sin caer en el círculo de intereses y deudas.
