Con el precio del combustible en constante aumento, cada litro cuenta. La buena noticia es que no hace falta cambiar de auto para ahorrar: con pequeños cambios en tu forma de manejar podés reducir el consumo de nafta y cuidar tu bolsillo. Adoptar hábitos de conducción más eficientes no solo impacta en el gasto mensual, sino que también mejora la vida útil de tu auto.
1. Mantené una velocidad constante
Acelerar y frenar de manera brusca aumenta notablemente el consumo de combustible. Cuando mantenés una velocidad pareja, especialmente en ruta o avenidas, el motor trabaja de forma más eficiente. Usar el control de velocidad crucero, si tu auto lo tiene, puede ayudarte a lograrlo.

2. Evitá aceleraciones innecesarias
Acelerar a fondo para llegar rápido al semáforo no te hace ganar tiempo y sí te hace gastar más nafta. Una aceleración progresiva reduce el esfuerzo del motor y puede generar un ahorro significativo a lo largo del mes. Entonces, cuanto más brusca es la aceleración, mayor es el consumo instantáneo de combustible.
3. Usá correctamente los cambios
Circular en marchas bajas cuando no es necesario incrementa el gasto de nafta. Pasar los cambios a tiempo y usar marchas altas cuando la velocidad lo permite ayuda a que el motor funcione a menos revoluciones.
Consejo: escuchá el motor; si va muy revolucionado, probablemente puedas subir un cambio.

4. Controlá la presión de los neumáticos
Los neumáticos con baja presión generan mayor resistencia al rodar, lo que obliga al motor a trabajar más y consumir más combustible. Mantener la presión correcta es clave para ahorrar y también para manejar más seguro.
Recomendación: revisá la presión al menos una vez por mes y siempre en frío.
5. Evitá peso y arrastre innecesario
Circular con el baúl lleno o con objetos que no usás aumenta el peso del auto y, con eso, el consumo. Lo mismo sucede con portaequipajes o barras en el techo cuando no son necesarias.
Regla simple: si no lo necesitás, sacalo del auto.
Ahorrar nafta no depende solo del auto que manejás, sino de cómo lo manejás. Con estos cinco hábitos simples podés reducir el consumo de combustible hasta un 20%, cuidar el motor y hacer más eficiente cada viaje. Cambios pequeños en tu forma de conducir marcan la diferencia.