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Cómo cuidar tu espalda si trabajás desde casa: hábitos, silla, pausas activas

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Trabajar desde casa puede parecer lo más cómodo del mundo: tu propio ritmo, tu mate cerca y cero viajes en transporte. Pero si pasás muchas horas sentado frente a la compu, seguramente tu espalda no esté tan feliz. El dolor lumbar, las contracturas o la rigidez son algunas de las molestias más comunes del home office.

La buena noticia es que con pequeños cambios en tus hábitos podés prevenirlas y sentirte mucho mejor cada día.

Cómo cuidar tu espalda si trabajás desde casa: hábitos, silla, pausas activas

Elegí bien dónde y cómo te sentás

Tu silla es tu mejor aliada. No hace falta tener un modelo de oficina caro, pero sí es importante que te brinde apoyo en la zona lumbar y que puedas mantener los pies apoyados en el piso.
Algunos consejos prácticos:

  • Apoyá toda la espalda, no solo la parte baja. Si tu silla no tiene soporte, podés usar un almohadón pequeño detrás de la cintura.
  • Regulá la altura por tus rodillas deben formar un ángulo de 90 grados y tus pies quedar planos sobre el suelo.
  • Ubicá la pantalla a la altura de los ojos, así evitás inclinar la cabeza hacia adelante.

Cómo cuidar tu espalda si trabajás desde casa: hábitos, silla, pausas activas

Movete cada tanto

Estar ocho horas seguidas sentado es una receta segura para el dolor. Por eso, hacé pausas activas cada 45 minutos o una hora. No necesitás un gimnasio: bastan 2 o 3 minutos para liberar la tensión.
Podés probar con:

  • Estirarte hacia arriba con los brazos extendidos.
  • Girar los hombros hacia atrás y hacia adelante.
  • Mover el cuello suavemente de lado a lado.
  • Caminar un poco aunque sea dentro de tu casa.
    Un truco: poné una alarma o programá recordatorios en el celular para que no se te pasen.
  • App para entrenar, si querés hacer un poco más de ejercicio podes usar una aplicación que son muy prácticas.

Cómo cuidar tu espalda si trabajás desde casa: hábitos, silla, pausas activas

Cuidá tu postura y tus hábitos diarios

Además de la silla y las pausas, hay otros gestos simples que marcan la diferencia:

  • No trabajes desde la cama ni desde el sillón: aunque parezca cómodo, forzás la espalda y el cuello.
  • Apoyá los antebrazos sobre la mesa, no los hombros.
  • Respirá profundo y soltá los hombros de vez en cuando; muchas contracturas vienen del estrés.
  • Hidratate: tomar agua ayuda a mantener tus músculos más flexibles.

Cuidar tu espalda no se trata solo de cómo te sentás, sino de cuidar tu bienestar en general. Tomarte pausas, moverte un poco y mantener una buena postura te ayudará a rendir mejor y a terminar el día sin molestias.

Tu casa es tu lugar de trabajo, pero también un espacio para sentirte bien: que cada jornada te encuentre más cómodo, con más energía y una espalda relajada.

Te entendemos.
Grupo San Cristóbal

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